viernes, 25 de febrero de 2022
El PCE (r) y Cía. como voceros del imperialismo ruso; Equipo de Bitácora (M-L), 2022
miércoles, 4 de agosto de 2021
La teoría de que el movimiento obrero necesita los atentados del terrorismo como estímulo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
«En los estudios del siglo XIX de Marx y Engels sobre Rusia y las fuerzas políticas en pugna, se dejó bastante claro lo que estaban realizando los populistas –antecesores de los eseristas–. No estaban precisamente estimulando al pueblo para vencer al zarismo, sino que más bien, con sus acciones terroristas, precisamente habían agrupado en torno a la autocracia zarista a las clases sociales que no necesariamente estaban interesadas en su continuación:
«Así escribía Marx en 1877. A la sazón había en Rusia dos gobiernos: el del zar y el del comité ejecutivo [ispolnítelnyi komitet] secreto de los conspiradores terroristas. (…) La revolución rusa no se produjo. El zarismo ha triunfado sobre el terrorismo, el cual, en el momento presente ha empujado a todas las clases pudientes y «amigas del orden» a que se abracen con el zarismo». (Friedrich Engels; Acerca de la cuestión social en Rusia, 1894)
Lenin aconsejó a los revolucionarios suizos que, según la experiencia de los bolcheviques, la lucha por el socialismo debía emitirse en una propaganda que combatiera sistemáticamente tanto el pacifismo de los oportunistas como el terrorismo de los aventureros anarquistas. Lo que era imperativo era educar a las masas en el uso de la violencia revolucionaria, pero siempre involucrando al pueblo en ese desempeño para que, llegado el momento, visto que los explotadores seguramente no iban a entregar el poder, las masas, ya concienciadas y experimentadas, realizasen una revolución popular para imponer justicia y cumplir sus anhelos. Se trata de algo a todas luces muy distinto de los pequeños comandos terroristas que actúan a su libre albedrío fuera de la lucha de las masas y que ignoran el grado de concienciación de estas:
«Permítanme decir algunas palabras sobre otro punto que se discute mucho en estos días y respecto del cual, nosotros, los socialdemócratas rusos, poseemos una experiencia especialmente rica: el problema del terror. (...) Estamos convencidos de que la experiencia de la revolución y contrarrevolución en Rusia confirmó lo acertado de la lucha de más de veinte años de nuestro partido contra el terrorismo como táctica. No debemos olvidar, sin embargo, que esta lucha estuvo estrechamente vinculada con una lucha despiadada contra el oportunismo, que se inclinaba a repudiar el empleo de toda violencia por parte de las clases oprimidas contra sus opresores. Nosotros siempre estuvimos por el empleo de la violencia en la lucha de masas y con respecto a ella. En segundo lugar, hemos vinculado la lucha contra el terrorismo con muchos años de propaganda, iniciada mucho antes de diciembre de 1905, en favor de una insurrección armada. Considerábamos la insurrección armada no sólo la mejor respuesta del proletariado a la política del gobierno, sino también el resultado inevitable del desarrollo de la lucha de clases por el socialismo y la democracia. En tercer lugar, no nos hemos limitado a aceptar la violencia como principio ni a hacer propaganda en favor de la insurrección armada. Así, por ejemplo, cuatro años antes de la revolución, apoyamos el empleo de la violencia por las masas contra sus opresores, especialmente en las manifestaciones callejeras. Hemos tratado de que la lección dada por cada manifestación de este tipo fuera asimilada por todo el país. Comenzamos a prestar cada vez mayor atención a la organización de una resistencia sistemáticamente y sostenida de las masas contra la policía y el ejército, a traer, mediante esa resistencia, la mayor parte posible del ejército al lado del proletariado en su lucha contra el gobierno, a inducir al campesinado y al ejército a que participasen con conciencia de esa lucha. Esta es la táctica que hemos aplicado en la lucha contra el terrorismo y estamos profundamente convencidos de que fue coronada con éxito». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Discurso en el Congreso del Partido Socialdemócrata Suizo, 1916)
jueves, 6 de mayo de 2021
El error infantil de relacionar automáticamente represión con fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2021
jueves, 1 de abril de 2021
Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2021
domingo, 8 de diciembre de 2019
Autocrítica de Siker, músico y antiguo simpatizante de las ideas del PCE (r); Siker, 2018
El documento:
viernes, 23 de agosto de 2019
¿Los marxistas respetan y apoyan «cualquier tipo de lucha armada»?
«¿Cuál es la actitud de Pablo Hasél y demás seguidores o simpatizantes del PCE (r)/GRAPO sobre la lucha armada?
Demos una clase rápida a Hasél y Valtonyc sobre la posición marxista en torno al tema de la violencia revolucionaria en la historia:
sábado, 6 de julio de 2019
¿Históricamente los reformistas no han contraído alianzas y han comprado el guion propagandístico de los grupos terroristas y viceversa?
«Es más, ¿históricamente los reformistas o su ala más a la «izquierda» no han contraído alianzas, tesis y han comprado parte del guión propagandístico de los grupos los terroristas y viceversa? ¿No han hecho esto siempre mutuamente para pescar entre un público ecléctico e inmaduro? ¿No hacían esto para hacer un frente común contra los verdaderos revolucionarios que no plantean ni lo uno ni lo otro? Ejemplos los hay a patadas señores.
«Juan Carlos Monedero: Cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy alto, uno puede a lo mejor empezar a entender la violencia de ETA». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)
O anunciando que lo que ETA perdía dejando la «guerra armada» no lo podría ganar sus sucesores en la actividad parlamentaria:
«Pablo Iglesias: Hay otra forma de entender la política entenderla como boxeo. Entender que la paz no es más que el resultado de una guerra. Así lo entendieron en ETA la política, e hicieron una guerra que apenas ha terminado. (...) Hoy cabría preguntarse si lo que ha perdido ETA EN su guerra contra el Estado lo podrá recuperar la izquierda abertzale ganando elecciones y poder institucional. Hay quienes pensamos que lo que se pierde en los campos de batalla no se gana en los parlamentos». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)
Estos argumentos siguen siendo utilizados por la izquierda abertzale simpatizante con ETA para justificar sus atentados, inclusive los dirigidos hacia objetivos civiles como Hipercor en 1987 como vimos en declaraciones de Hasél y otros especímenes que no han cejado en reproducir la propaganda filoetarra.
Por aquellos años Hasél y otros ensalzaban sus figuras, pintaban a sus programas y artículos de «medios alternativos» contra el sistema, estos artistas escribían canciones para ellos y lo promocionaban, porque dichos intelectuales eran considerados «aliados tácticos de la causa». En realidad de contracultural los Iglesias, Monedero o Errejón no tenía más que el ser el clásico posmodernismo con barniz radical de universidad que deslumbra a adolescentes como Hasél, una corriente y postura que como sabemos de contracultural tiene poco.
martes, 25 de diciembre de 2018
En realidad en un Estado democrático-burgués el orden represivo no se aplica solo a los verdaderos comunistas sino contra todo revolucionario o pretendido revolucionario
Se ha de hacer un esfuerzo para comprender que igual que existen autodenominados comunistas que no saben identificar a su enemigo, existen anticomunistas que tampoco saben identificar a sus verdaderos enemigos. Del mismo modo y dicho en términos más amplios: las clases explotadoras y todos sus miembros al estar educados en una filosofía idealista, aceptan que toda persona o grupo autodenominado anticapitalista lo es, y no entienden –o a veces les sale más rentable no molestarse en reflexionar en ello– el hecho de que para que un grupo o individuo sea comunista no basta con que se diga, sino que es algo que debe ser contrastado en la práctica. Pero ha de entenderse que muchos explotadores –demócratas burgueses o fascistas– prefieren barrer con escoba de hierro todo lo que se diga anticapitalista y así guardarse las espaldas, aunque muchos de los que se lleven por delante no sean peligrosos para su régimen e incluso de saberlos manejar les sean hasta de utilidad. He ahí porque los burgueses más inteligentes prefieren valerse de estos elementos e infiltrarse en sus grupos, manejándolos a su gusto para sus fines.
Añadir que se ha demostrado históricamente que el haber sufrido una represión directa, bien sea cierre de locales, retención ilegal, tortura, e incluso asesinato de militantes, no significa que las posiciones políticas del sujeto o grupo sean acertadas. A poco que se piense, el lector reconocerá que muchas de las pugnas entre los grupos burgueses han acabado con representantes de una de las partes en la cárcel o muertos, si se hace un esfuerzo ha de reconocerse que lo mismo puede suceder y sucede en las pugnas con los grupos pequeño burgueses radicalizados o capas de la intelectualidad progresistas cuando se oponen a la burguesía o dejan de ser válidos para sus intereses y la burguesía decide apartarlos, no hablemos ya de los grupos hegemonizados por lumpens, que suelen ser altamente inestables, y lo mismo son los matones de la burguesía, que acaban como cabeza de turco con sus huesos en la cárcel cuando algo sale mal». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)
martes, 18 de diciembre de 2018
Lo que deben saber los revolucionarios sobre el tema de los presos de su organización
Seguro que entre los círculos antifascistas y antirrepresivos eres bienvenido –porque las primeras son plataformas sin mucho nivel ideológico ni criticismo, y las segundas, a priori, son organizaciones a las que acudir para tal fin–, pero la amplia mayoría de la clase obrera, sobre todo la idiotizada –o digamos «alienada» para ser correctos– no quiere ni oír hablar de esto. Es de necios creer que una clase obrera que durante los últimos años ha demostrado no estar interesada en movilizarse por sus propios derechos, va a moverse en cambio, como por arte de magia, por una organización que le resulta indiferente o le causa la peor repulsa.
Una organización como el PCE (r) no puede esperar un amplio movimiento de respuesta y solidaridad cuando previamente no ha hecho nada relevante para que sus militantes luchen codo a codo con las masas en temas básicos para su porvenir, mucho más en casos extremos como el PCE (r) que ha rechazado participar en las organizaciones de masas como los sindicatos reformistas o ejercer una denuncia pública del sistema desde la tribuna parlamentaria, ambos dos requisitos básicos del bolchevismo, dejando a las masas a merced del enemigo de clase.
Un partido marxista-leninista, que por tanto aspira a organizar la revolución, que es obra de las masas y no de un pequeño grupo conspiratorio, no basa su estrategia en tratar de sacar crédito político de sus mártires para ganarse a las masas, sino que se dedica a denunciar los hechos, seguir el trabajo y tomar estos hechos como consecuencias lógicas de la lucha, pero no se dedica como otras bandas semianarquistas a mirarse el ombligo con victimismo, esperando una respuesta masiva de la población que jamás sucederá, y mucho menos poner en tela de juicio a la clase obrera por su negativa a seguirles, que es el colmo del sectarismo ultraizquierdista. Incluso cuando tu causa es justa, en muchas ocasiones para pedir la solidaridad en contra de la represión y en favor de tus militantes, este llamamiento normalmente solo será efectivo si va acompañado de un trabajo previo de la organización entre las masas, si ellas sienten que el partido defiende sus intereses cotidianos y ulteriores, porque ahí sí sienten que están siendo reprimidos ellos aunque no les toque directamente, porque lo consideran ya «su» movimiento de clase, incluso aunque no militen en él. Obviamente cuando se suceden casos de tortura y asesinato, el círculo de apoyos se puede ampliar con relativa facilidad, la gente por compasión y empatía puede sumar sus apoyos a dicha organización, aunque sea como excepción, pero esto es un espejismo, no implica una influencia sobre las masas como creen algunos, ni que comulguen con la línea de tu organización.
Si una organización logra movilizar a las masas y presionar a las instancias gubernamentales para mejorar las condiciones de sus presos o incluso llegar a liberarlos gracias al apoyo popular –esto último algo casi imposible para una organización sin influencia entre las masas–, estos serán actos que a la postre no servirán de nada si luego descuida participar de las luchas cotidianas y se dedica a hacer llamamientos para que todos los trabajadores se rindan a su fama como organización que ha sufrido una feroz represión. Si se comete este error se volverá a la casilla de salida, las simpatías obtenidas en un momento se desvanecerán en un abrir y cerrar de ojos, se volverán efímeras.
No hablemos ya de casos surrealistas de bandas armadas que no han logrado nada reseñable de sus campañas antirrepresivas y todavía hoy no se explican la razón tal fenómeno. Es tan fácil como reflexionar en que plantear la revolución como el juego de los «héroes» y la «muchedumbre» nunca da buenos resultados en ningún campo, mucho menos cuando acometen acciones armadas en nombre de las masas y estas son tratadas de forma paternalista por los conspiradores, hasta el punto de creerse con derecho a atentar contra ellas por «ingratas», ya no solo no acompañan en su empresa aventurera sino que se oponen abiertamente a sus métodos.
Como se el revisionismo no solo ha distorsionado los pilares básicos de la doctrina en los principales temas, sino también en los secundarios o auxiliares». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)
domingo, 15 de julio de 2018
Sobre el llamado ecologismo y ecosocialismo; Equipo de Bitácora, 2017
jueves, 17 de mayo de 2018
El peligro de las modas y el arte revisionista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
![]() |
| Juan Carlos Monedero y Pablo Hasél |
Junto con el fenómeno del 15M y la irrupción del reformismo de Podemos, desde hace unos años con el crecimiento de lugares de Internet como Youtube, han proliferado diferentes adolescentes, y no tan adolescentes, que se hicieron famosos entre el público juvenil por sus consignas musicales aparentemente «comunistas», «revolucionarias», etc. Todo esto ha sido posible porque estos nuevos referentes han recogido con gusto la bandera de los viejos y nuevos partidos revisionistas. Algunos son más radicales que otros, se contraponen los unos a los otros, pero coinciden en gran infinidad de cosas y cumplen el mismo rol desorientador en lo ideológico y en lo organizativo, sobre todo proviniendo de esta capa de artistas, donde los niveles de pose y formalismos con la causa revolucionaria, llega a cotas insospechadas, creyendo la gran mayoría que ser un gran revolucionario es sinónimo de abundante simbología y repetir eslóganes, incluso que la revolución se prepara a base de repetir estas fórmulas estereotipadas en su música, en vez de trabajar por desbrozar los mitos que han aceptado.
¿Significa que el rap es un género musical para el lumpemproletariado como algunos han dicho en multitud de ocasiones? Ni mucho menos. El rap como tal musicalmente es lo suficientemente dinámico como para no pecar de formalismo, y en la letra de sus autores generalmente hay compromiso social e incluso político. Las evidentes tendencias hacia el uso meramente comercial del género, hacia la glorificación de las actitudes gansteriles, o el llenar sus letras de apología al revisionismo, son solo la consecuencia del mal enfoque que dan algunos elementos a un género musical que puede ser totalmente válido para el proletariado y su causa.
martes, 15 de mayo de 2018
El negacionismo del cambio climático y la influencia del hombre en él; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
martes, 24 de abril de 2018
Sobre el aumento de los juicios por enaltecimiento del terrorismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
¿Es por ejemplo «una muestra de fascismo» las condenas de la Audiencia Nacional a los raperos simpatizantes del PCE (r) como tanto dicen ellos?
Analicemos las condenas, sus razones, y el carácter ideológico de los elementos condenados.
Esto no es muy sorpresivo, sin la cuestión etarra, el Estado ya no tiene un as en la manga para distraer a las masas en un tema que era fetiche para la contertulia de los programas políticos, para las polémicas parlamentarias o para los discursos preelectorales, por tanto se intenta avivar artificialmente el tema aunque ya no sea con los miembros de la organización, sino con sus simpatizantes, intentando extender la cuestión etarra de forma artificial para sus intereses.
Entre todos estos juicios hemos visto efectivamente casos de enaltecimiento del terrorismo claros mezclados con sorna, como el del músico César Strawberry:
sábado, 17 de marzo de 2018
La creencia de que las leyes antiterroristas corresponden a países fascistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
martes, 20 de febrero de 2018
La errónea creencia de que en la etapa monopolista la forma de dominación política es el fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
«Algunos partidos con un mínimo de autocrítica empezaron a reconocer que no calcularon bien sus antiguas prediciones de que en España «el fascismo no se podía transitar ya obra a un régimen democrático-burgués», observando que eso no solo no se había cumplido en España, sino que había otros lugares del mundo donde había sucedido ese tránsito:
«El partido no pudo prever en todos sus aspectos la evolución del estado de ánimos de las masas tras cuarenta años de dictadura, ni la profundidad de la maniobra continuista monárquica, promovida y plenamente respaldada por la oligarquía y por los partidos revisionistas y socialistas, así como también por los Estados reaccionarios del mundo. (…) En este sentido cabe destacar la transcendencia que el imperialismo yanqui y la socialdemocracia de la RFA dieron a la maniobra internacionalmente y que le siguen dando como modelo de «salida sin traumas de una dictadura», evitando el peligro de una revolución popular y reforzando así, con formas pseudodemocratizantes el Estado capitalista. Para ilustrar esta trascendencia, ahí tenemos, salvando las distancias, las «salidas» que el imperialismo y la socialdemocracia han dado al caso de Argentina o Brasil». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del ºIV Congreso, 1984)
El PCE (r) en cambio declaraba todavía en los 80 a España como un país intactamente fascista, ignorando lo sucedido en casi una década porque:













