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viernes, 25 de febrero de 2022

El PCE (r) y Cía. como voceros del imperialismo ruso; Equipo de Bitácora (M-L), 2022


[Publicado originalmente en 2017. Reeditado en 2022]

«En esta sección repasaremos varias cuestiones relacionadas con la Rusia del siglo XXI:

En primer lugar, analizaremos la economía del país euroasiático en relación a la teoría imperialista de Lenin. Gracias a esto observaremos luego que la mayoría de rusófilos, como Atilio Borón, José E. Egido, Manuel Shuterland, Arenas y compañía, no conocen o no han querido entender qué es eso del «imperialismo» en la era del capitalismo moderno.

En segundo lugar, repasaremos aquello de que «Rusia no ha tenido una política militar intervencionista», recordando los eventos de Chechenia, Georgia, Ucrania o Kazajistán, y repasando los vínculos económicos con sus aliados como Bielorrusia, Siria y Kirguistán.

En tercer lugar, observaremos cómo el Partido Comunista de España (reconstituido) reproduce hoy las teorías más burdas sobre el presunto «progresismo» que guardaría la figura de Vladimir Putin, que confirman que es uno de los mayores voceros históricos del imperialismo ruso en la Península Ibérica, una posición continuista de las labores que ya realizaban en los años 70 y 80 defendiendo a Brézhnev o Gorbachov, no sabemos si a cambio de unos cuantos rublos o de forma gratuita, porque hay que tener en cuenta que siempre hay tontos motivados. 

En cuarto lugar, observaremos cómo la «izquierda» prorrusa guarda una fe casi mística hacia los nacionalistas vestidos de rojos, como Guennadi Ziugánov, de quienes esperan que con la ayuda de la burguesía nacional conduzcan de nuevo a Rusia hacia ese nuevo «socialismo reformado». Esto mostrará a los fanáticos del PCE (r) que sus ídolos de barro han ido descendiendo del nivel del lenguaje enfervorizado y anarcoide a las proclamas posibilistas y populistas, sorprendente, pero no por ello inesperado. 

Por último, y no menos importante, analizaremos cuales han sido los precedentes que dan pie a la Invasión rusa de Ucrania (2022), las tiranteces históricas entre ambos países desde el siglo XVIII hasta nuestros días. De igual modo, nos veremos en la obligación de refutar los argumentos de los plumíferos este bloque imperialista y el contrario para justificar sus políticas.


Rusia reúne sobradamente todos los rasgos de una potencia imperialista

¿Cuáles eran estos rasgos del imperialismo que describía Lenin y de los que tanto hablan los falsos leninistas de hoy?:  

«1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este «capital financiero», de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular; 4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo; y 5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Imperialismo, fase superior del capitalismo, 1916)

Todos estos datos, insistimos, fueron relatados en comparativa a las estadísticas de años y siglos anteriores, constatándose, en lo sucesivo, como una tendencia objetiva. Como nota importantísima hay que aclarar que los países punteros advertían el camino general, ya que estos eran rasgos inherentes al propio sistema de producción. Esto significaba que fenómenos como la «concentración de la producción y capital», la «fusión del capital bancario con el industrial», la «exportación de capital», la «formación de asociaciones internacionales que se reparten el mundo», etc. eran «estaciones» −etapas− a las que iban a ir llegando −como así sucedió− todos los «trenes» −países− que estuvieran históricamente viajando en el mismo «rail» −capitalista−. Otra cosa muy diferente, claro está, es la velocidad para completar tal trayecto −y en qué estaciones se encontrarían ya viajeros que fueron pioneros−. En la práctica el hecho de que X haya alcanzado un alto grado −pongamos− de exportación de capital −algo quizás inédito en su pasado reciente−, no excluye que a su alrededor existan otros gobiernos o empresas Y o Z que doblen o tripliquen sus datos, ni que en la arena internacional le amenacen debido a sus fuertes alianzas internacionales, ejército, balanza comercial, deuda, etc. Esto implica que hay y seguirá habiendo, más allá de rasgos generales o específicos, capitalistas dominados y dominantes −y este estatus puede alterarse de forma sorprendente en el devenir histórico−. Por eso el mayor pecado del analista metafísico es, como veremos más adelante, reducirlo otro a uno o varios factores −olvidándose de otros y no llegando jamás a un cómputo general lúcido−.

En su momento Engels tuvo que aclarar a algunas cabezas huecas que ponían en tela de juicio la validez de conceptos como «feudalismo» −porque no siempre se manifestaba de forma calcada−. En su caso, Lenin también tuvo que señalar que nunca hemos de:

«Olvidar la significación condicional y relativa de todas las definiciones en general, las cuales no pueden nunca abarcar en todos sus aspectos las relaciones del fenómeno en su desarrollo completo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Imperialismo, fase superior del capitalismo, 1916)

¿Y bien? Aun con esta advertencia, ¿cumple Rusia con estos requisitos? Por supuesto. No necesitamos ni siquiera basarnos en demasiadas fuentes distintas para reunir las piezas del puzle, ya que existen investigaciones que documentan todo esto sobradamente a través de datos oficiales, no es un secreto, ni mucho menos. Pero dado que hay gente empecinada en negar lo que los hechos confirman, daremos un breve repaso al tema.

En primer lugar, a muchos cuando se les habla de «imperialismo» imaginan el puñado de imperios coloniales europeos del siglo XIX, o realizan comparativas todavía más lejanas en el tiempo:

miércoles, 4 de agosto de 2021

La teoría de que el movimiento obrero necesita los atentados del terrorismo como estímulo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


[Nota: Editado en 2017. Reeditado en 2021]

«En los estudios del siglo XIX de Marx y Engels sobre Rusia y las fuerzas políticas en pugna, se dejó bastante claro lo que estaban realizando los populistas –antecesores de los eseristas–. No estaban precisamente estimulando al pueblo para vencer al zarismo, sino que más bien, con sus acciones terroristas, precisamente habían agrupado en torno a la autocracia zarista a las clases sociales que no necesariamente estaban interesadas en su continuación:

«Así escribía Marx en 1877. A la sazón había en Rusia dos gobiernos: el del zar y el del comité ejecutivo [ispolnítelnyi komitet] secreto de los conspiradores terroristas. (…) La revolución rusa no se produjo. El zarismo ha triunfado sobre el terrorismo, el cual, en el momento presente ha empujado a todas las clases pudientes y «amigas del orden» a que se abracen con el zarismo». (Friedrich Engels; Acerca de la cuestión social en Rusia, 1894)

Lenin aconsejó a los revolucionarios suizos que, según la experiencia de los bolcheviques, la lucha por el socialismo debía emitirse en una propaganda que combatiera sistemáticamente tanto el pacifismo de los oportunistas como el terrorismo de los aventureros anarquistas. Lo que era imperativo era educar a las masas en el uso de la violencia revolucionaria, pero siempre involucrando al pueblo en ese desempeño para que, llegado el momento, visto que los explotadores seguramente no iban a entregar el poder, las masas, ya concienciadas y experimentadas, realizasen una revolución popular para imponer justicia y cumplir sus anhelos. Se trata de algo a todas luces muy distinto de los pequeños comandos terroristas que actúan a su libre albedrío fuera de la lucha de las masas y que ignoran el grado de concienciación de estas:

«Permítanme decir algunas palabras sobre otro punto que se discute mucho en estos días y respecto del cual, nosotros, los socialdemócratas rusos, poseemos una experiencia especialmente rica: el problema del terror. (...) Estamos convencidos de que la experiencia de la revolución y contrarrevolución en Rusia confirmó lo acertado de la lucha de más de veinte años de nuestro partido contra el terrorismo como táctica. No debemos olvidar, sin embargo, que esta lucha estuvo estrechamente vinculada con una lucha despiadada contra el oportunismo, que se inclinaba a repudiar el empleo de toda violencia por parte de las clases oprimidas contra sus opresores. Nosotros siempre estuvimos por el empleo de la violencia en la lucha de masas y con respecto a ella. En segundo lugar, hemos vinculado la lucha contra el terrorismo con muchos años de propaganda, iniciada mucho antes de diciembre de 1905, en favor de una insurrección armada. Considerábamos la insurrección armada no sólo la mejor respuesta del proletariado a la política del gobierno, sino también el resultado inevitable del desarrollo de la lucha de clases por el socialismo y la democracia. En tercer lugar, no nos hemos limitado a aceptar la violencia como principio ni a hacer propaganda en favor de la insurrección armada. Así, por ejemplo, cuatro años antes de la revolución, apoyamos el empleo de la violencia por las masas contra sus opresores, especialmente en las manifestaciones callejeras. Hemos tratado de que la lección dada por cada manifestación de este tipo fuera asimilada por todo el país. Comenzamos a prestar cada vez mayor atención a la organización de una resistencia sistemáticamente y sostenida de las masas contra la policía y el ejército, a traer, mediante esa resistencia, la mayor parte posible del ejército al lado del proletariado en su lucha contra el gobierno, a inducir al campesinado y al ejército a que participasen con conciencia de esa lucha. Esta es la táctica que hemos aplicado en la lucha contra el terrorismo y estamos profundamente convencidos de que fue coronada con éxito». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Discurso en el Congreso del Partido Socialdemócrata Suizo, 1916)

jueves, 6 de mayo de 2021

El error infantil de relacionar automáticamente represión con fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2021


[Este capítulo fue escrito originalmente en 2017]

«Uno de los rasgos predilectos de los falsos ilustrados en fascismo es ver fascismo en cada acto de represión, como si la represión no fuera inherente a cualquier Estado democrático-burgués, es decir, a cualquier forma en que se dé la dictadura de la burguesía.

¿Un aumento de represión en la idílica Europa?

En España, desde la introducción de la Ley Mordaza en 2015, efectivamente se han coartado más los derechos y libertades existentes gracias a una variedad de artículos ambiguos que ponen muy fácil que bajo un criterio subjetivo se condene a los acusados. Existen artículos que afectan al derecho de defensa y la presunción de inocencia:

«El artículo 52 regula «el valor probatorio de las declaraciones de los agentes de la autoridad». Y es muy alto. Lo que digan los agentes que hayan presenciado los hechos constituye «base suficiente» para la multa, dice la ley. Es decir, que pesa más la palabra del policía que del afectado, algo que rompe el principio de igualdad procesal. En procesos penales la equidad sí está garantizada porque hay un juez independiente que decide sobre las pruebas». (El Diario.es; Los siete derechos fundamentales que limita la «Ley Mordaza», 30 de junio de 2016)

Artículos que afectan al principio de seguridad jurídica:

«Entre las ambigüedades, por ejemplo, el artículo 36.2: será infracción muy grave –hasta 600.000 euros– «la perturbación de la seguridad ciudadana» en el Congreso, el Senado y las cámaras autonómicas aunque los edificios estén vacíos. ¿Qué es perturbar la seguridad ciudadana? ¿Interrumpir un pleno, protestar a la puerta, cortar la calle, gritar? La ley no lo define. Otra actitud punible es la «falta de respeto y consideración» a un policía. ¿Es eso un insulto, un mal gesto, o solo una agresión? No se determina. También prevé multa para organizadores y promotores de manifestaciones no autorizadas. ¿Incluye ese concepto al que tuitee la convocatoria? ¿Estar en la cabecera de la protesta? La ley añade de remate que se puede considerar promotor por «cualesquiera otros hechos». (El Diario.es; Los siete derechos fundamentales que limita la «Ley Mordaza», 30 de junio de 2016)

jueves, 1 de abril de 2021

Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Los jóvenes que apoyan esto demuestran su desconocimiento sobre qué eran estas bandas más allá de la propaganda que ellas mismas y sus simpatizantes proclaman. Cualquier rapero de este tipo lo único que consigue es seguir contribuyendo a mantener el mito de estas organizaciones. Hasél no ha crecido y madurado políticamente, ha pasado de sus simpatías por Izquierda Unida a los GRAPO, de admirar a Anguita a beber los vientos por Arenas, y ahí se ha estancado, pero el resto de la juventud no tiene por qué seguir su deriva, puede y debe progresar, formarse ideológicamente, para sí poder discernir entre lo que es y no debería de ser reivindicable: diferenciar blanquismo y anarquismo de marxismo; populismo, trotskismo y eserismo de leninismo; aventurerismo y terrorismo del marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2021)


Preámbulo

Este documento no será una mera crítica al Partido Comunista de España (reconstituido) y a su brazo armado los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, sino que será un ataque directo a la médula del propio maoísmo. Elegimos la historia de este grupo ya que es quien mejor ha condensado la demagogia de esta corriente, pero sépase que hubo infinidad de grupos y hoy varios de sus sucesores vuelven a la carga, de ahí la imperiosa necesidad de relanzar este importante documento escrito originalmente en 2017. 

Ha de saberse que la historia del PCE (r)/GRAPO y sus líderes es el relato de unos mentirosos compulsivos que ocultan sus documentos y falsifican su propia historia; artífices de sofismas continuos, de una hipocresía de campeonato pensada para justificar sus constantes bandazos ideológicos. La historia del PCE (r)/GRAPO es como la de cualquiera organización oportunista: parten de un guion de poca monta basado en mitos endebles, y en cuanto estos son investigados sale rápido a la luz sus incontables incongruencias. A partir de ahí sus protagonistas intentan relativizar todo esto para poder continuar con su show. 

Debido a que este documento alcanza casi las mil páginas, consideramos necesario realizar una introducción clara para que el lector sepa que va a encontrarse en cada bloque:

1) El líder histórico de la organización, el «camarada Arenas», intentó engañar al público diciendo que «nunca han sido maoístas» pero que valoran a Mao como un «gran marxista-leninista». Lo cierto es que desde la fundación del PCE (r) nos han bombardeado con las clásicas diatribas del «Pensamiento Mao Zedong». En este primer capítulo se analizaran algunos mitos de la historia del maoísmo que su dirección asumió sin rechistar: las relaciones entre el Partido Comunista de China (PCCh) y la Internacional Comunista, la estrategia militar maoísta, la política del PCCh en torno a la cuestión nacional, las relaciones sino-soviéticas, etc.

2) En este bloque se analizará cómo el PCE (r), al igual que tantos otros grupos de aquellos años 70, adoptó las recetas de Pekín en cuanto a filosofía, organización, arte, economía, cultura, etc., especialmente los nacidos al calor de la «Revolución Cultural» (1966-76). Al defender a capa y espada todas y cada una de las desviaciones del revisionismo chino –como de hecho continúan haciendo en los puntos fundamentales– ha sido esta y no otra es la razón principal de sus estrepitosos fracasos –aunque estaría al mismo nivel de su falta de honestidad personal–, pero a pesar de que ello, siguen sin querer desprenderse del todo de sus «ídolos de barro» por miedo a quedar «desacreditados», aunque hace largo tiempo que ese barco zarpó.

3) Aquí se comprobará cómo para configurarse el PCE (r) copió todos y cada uno de los dogmas maoístas para su estructura partidista: «lucha de dos líneas», «unidad-crítica-unidad», «línea de masas», y un infinito etcétera. Examinaremos tanto lo que significaban estos conceptos en la teoría como lo que significaron en realidad en la praxis, ya que algunos aún no han aprendido a distinguir entre propaganda y realidad, y para tal ejercicio no solo podemos valernos de la documentación de los protagonistas, sino también de la externa a los propios implicados.

4) En su día los jefes del PCE (r) nos hablaban con vehemencia «de la necesidad de la lucha contra el revisionismo y el imperialismo» pero ellos han sido los mayores agentes de la burguesía en el seno del «movimiento revolucionario», se han comportado como gratuitos abogados de Mao, Deng, Brézhnev o Gorbachov. Ahora hasta han rehabilitado a Thälmann, Beria, Kim Il Sung, Guevara, Perón o Putin. La lista de despropósitos sería interminable.

5) Antiguamente mantenían que «a iniciativa del PCE (r) y bajo su dirección fueron creadas numerosas organizaciones» entre las que «cabe destacar a los GRAPO». En cambio, ahora juran que «el PCE (r) no fue creador de los GRAPO» y atacan a quién no crea tal cambio de parecer. Clamaban «no somos blanquistas, anarquistas, ni terroristas», cuando su línea de acción ha sido el terrorismo individual sin conexión con las masas, pero son tan idealistas que como creen que su lucha era justa eso exime a sus acciones de su carácter objetivo; ¡no era terrorismo sino «resistencia armada»! Aquellos que cayeron presos por promocionar y practicar el aventurerismo son, según ellos, «presos políticos por el único delito de ser comunistas». Ya que uno de los mayores puntos de demagogia de ha concentrado en estos puntos, se hará un repaso histórico entre las nociones y actividades militares del PCE (r)/GRAPO para desenmascarar sin piedad su discurso.

6) La dirección del PCE (r) que alardeaba de las «previsiones científicas» de sus análisis y todavía hoy nos sigue vendiendo que España «sigue siendo un Estado fascista», sin más justificación que su cabezonería. Su grupo lanzó la absurda tesis que dice que «cuando el capitalismo alcanza el grado monopolista su forma de dominación es el fascismo», y que, por tanto, no puede volver jamás a formas de dominación demócrata-burguesas. Para para inri, llaman «fascista» a cualquier que no siga sus esquemas irreales. Y por si no hubieran hecho suficientemente el ridículo, resulta que ante cualquier conato de crisis se profetiza cada dos por tres «el inminente fin del sistema tal y como lo conocemos». En esta sección constataremos además que las peregrinas ideas que el PCE (r) ha difundido siempre, con las nefastas connotaciones que esto ha tenido para su propia estrategia política: no participación en las elecciones, sindicatos, desprecio del uso de la legalidad existente y demás.

7) Nos juraban que como «vanguardia» indiscutible iban crear y aplicar «un programa revolucionario». ¿Y bien? Pese a que ni ellos ni sus aliados tenían ni tienen poder para plantear nada sobre cómo será o dejará de ser el proceso, aún siguen defendiendo un esquema mecánico donde, al igual que otras formaciones de la «izquierda radical», se lamentan de que la «revolución socialista» no está madura en España, por lo que concluyen que será necesaria una etapa intermedia, una «república popular» con un gobierno de coalición y mil peros más que anticipan de antemano. En relación a lo anterior, analizaremos las estrategias y tácticas centrales del PCE (r): su programa pequeño burgués, su concepción de las huelgas, su concepto de «presos políticos», etc. Temas en los cuales pese a ser su principal dedicación tampoco lo han sabido enfocar debidamente.

8) En cuanto a problemática nacional en España, mantienen una proclama de que la independencia de la nación oprimida es per se beneficiosa para la «causa revolucionaria», sin mucho más análisis de fondo. Algo que, mezclado con su influencia marginal en el panorama político, han sido suficientes razones de peso como para ir adaptándose al discurso del nacionalismo vasco y catalán, yendo a remolque de la «izquierda abertzale» y la «esquerra independentista», sin duda una fórmula desesperada que ha tenido como único fin intentar ganar algo de influencia en dichas zonas. 

9) En esta penúltima parte registraremos como Olarieta y otros mantienen desde las tribunas del PCE (r) una peligrosa postura sobre el cambio climático, muy similar a la de los representantes del imperialismo, especialmente a la llamada «derecha alternativa». Hablamos de la misma esencia analítica de tipo conspiranoica y especulativa que hoy han reproducido en torno a la cuestión del COVID-19. Será menester, pues, ver qué relación tiene la cuestión ecológica con el análisis y método marxista, combatiendo tanto a los llamados «ecosocialistas» como a los negacionistas del cambio climático.

10) En esta última sección, y no por ello la menos importante, observaremos cómo algunas de estas ideas han calado en algunos artistas: siendo el «haselismo»: postureo, gansterismo, comentarios machistas, metáforas sobre el consumo de drogas, embellecimiento de la república burguesa, admiración por los líderes del nacionalismo catalán, fascinación generalizada por los jefes del tercermundismo, etc. El capitalismo español ha usado al haselismo y sus estúpidas declaraciones como un espantapájaro contra el marxismo. También realizaremos echaremos una mirada histórica al rock vasco ochentero del entorno etarra para observar hasta qué punto el haselismo es comparable en cuanto a influencia y destreza de lo que debería ser un «arte combativo».

Notas

[1] Lectura y descarga del PDF [AQUÍ] en Scrib o [AQUÍ] en Mega.

[2] Para consultar todos los documentos en PDF editados por el Equipo de Bitácora (M-L) pinche [AQUÍ].

domingo, 8 de diciembre de 2019

Autocrítica de Siker, músico y antiguo simpatizante de las ideas del PCE (r); Siker, 2018

NOTA: Esta autocrítica fue publicada el 28 de Enero del 2017, y el actual texto presenta algunas modificaciones, como por ejemplo nuevas comentarios de Siker, o la eliminación de algunas citas con la finalidad de que el texto no sea redundante, a causa de que esas citas  ya aparecen durante el propio documento de Bitácora (M-L) sobre el PCE(r) y los GRAPO.

El documento:

«Voy a proceder a hacer pública una autocrítica sumamente importante. Algo larga y compleja pero necesaria para esclarecer más de una cuestión.

En los últimos años, en Youtube, han/hemos crecido jóvenes haciendo canciones pretendidamente comunistas y presuntamente al servicio de las ideas del proletariado, ya que la rabia contra el Estado capitalista explotador junto a la influencia de cantantes y autores que se hicieron famosos escribiendo en nombre del comunismo, entre otras cosas, han hecho que salgamos cierto número de artistas difundiendo de forma calcada esas mismas ideas de las canciones, vídeos, textos... de los que hemos «mamado».

Llegados aquí, por mi parte, llega el momento de hacer pública parte de una profunda autocrítica que es imprescindible y que ya tocaba. Antes de empezar, decir que esta es mi humilde conclusión de un conjunto de lecturas y reflexiones y que esto pretende ser un pequeño aporte para barrer con conceptos y actitudes que  considero erróneas y si me llegara a equivocar en algo, querría que se me rectificase honestamente.

viernes, 23 de agosto de 2019

¿Los marxistas respetan y apoyan «cualquier tipo de lucha armada»?


«¿Cuál es la actitud de Pablo Hasél y demás seguidores o simpatizantes del PCE (r)/GRAPO sobre la lucha armada?

«Hasél: Yo respeto cualquier tipo de lucha, y nunca voy a condenar una acción armada que sea ahora mismo por ejemplo (sic), pero creo que primero hay que concienciar, pero si esa concienciación va acompañada de según qué acciones, yo personalmente la respeto». (Hasél y Valtonyc; Actuación En Gracia (Barcelona) + Entrevista, 2012)

Su amigo y compañero de profesión e ideológico Valtonyc sigue sus pasos:

«Según la sala, el rapero «justifica la violencia con menciones como «y mira, yo no tengo huevos a pillar una metralleta pero al menos no condeno al que se atreve y al que la lucha se aferra». (El Confidencial; La AN condena a tres años y medio al rapero Valtonyc por su canción sobre el Rey emérito, 22 de febrero de 2017)

Por supuesto alguien que apoya los métodos terroristas de la RAF, ETA y GRAPO es bastante normal que diga esto; que un anarco-comunista como Hasél lo sostenga también entra dentro de la lógica. ¿Pero acaso los marxistas apoyan cualquier tipo del uso de la violencia? El uso del terror indiscriminado, el uso del engaño o la corrupción serían fines lícitos si «Hacen avanzar al movimiento». Más bien esto es un planteamiento cercano al pensamiento nietzschano o al fascista, de que no hay moral que valga, no hay escrúpulos para conseguir el objetivo pretendido, similar a la postura que tanto criticó Marx de la mezquina máxima jesuítica del «Fin justifica los medios». Esta moralidad influye en todos los sentidos. De aquí se comprende porqué las organizaciones revisionistas se empecinan tanto en ocultar y justificar sus errores, creyendo que con eso hacen un servicio a la «causa».

Demos una clase rápida a Hasél y Valtonyc sobre la posición marxista en torno al tema de la violencia revolucionaria en la historia:

sábado, 6 de julio de 2019

¿Históricamente los reformistas no han contraído alianzas y han comprado el guion propagandístico de los grupos terroristas y viceversa?


«Es más, ¿históricamente los reformistas o su ala más a la «izquierda» no han contraído alianzas, tesis y han comprado parte del guión propagandístico de los grupos los terroristas y viceversa? ¿No han hecho esto siempre mutuamente para pescar entre un público ecléctico e inmaduro? ¿No hacían esto para hacer un frente común contra los verdaderos revolucionarios que no plantean ni lo uno ni lo otro? Ejemplos los hay a patadas señores.

No hace mucho, antes de adaptarse al «guión constitucional» y a la poltrona parlamentaria, los actuales líderes trotskistas de tipo reformista de Podemos cuando eran más «contestatarios» y «camaradas» de Hasél y sus ideas filoterroristas, Monedero o Iglesías podían ser vistos a menudo siguiendo los argumentos de la izquierda abertzale: justificando o relativizando la actividad terrorista de ETA, así como el de las demás bandas y figuras históricas del terrorismo. Para ello se utilizaban los sofismas de siempre como que el nivel de represión en Euskadi justificaba la violencia [terrorista] de ETA:

«Juan Carlos Monedero: Cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy alto, uno puede a lo mejor empezar a entender la violencia de ETA». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)

O anunciando que lo que ETA perdía dejando la «guerra armada» no lo podría ganar sus sucesores en la actividad parlamentaria:

«Pablo Iglesias: Hay otra forma de entender la política entenderla como boxeo. Entender que la paz no es más que el resultado de una guerra. Así lo entendieron en ETA la política, e hicieron una guerra que apenas ha terminado. (...) Hoy cabría preguntarse si lo que ha perdido ETA EN su guerra contra el Estado lo podrá recuperar la izquierda abertzale ganando elecciones y poder institucional. Hay quienes pensamos que lo que se pierde en los campos de batalla no se gana en los parlamentos». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)

Estos argumentos siguen siendo utilizados por la izquierda abertzale simpatizante con ETA para justificar sus atentados, inclusive los dirigidos hacia objetivos civiles como Hipercor en 1987 como vimos en declaraciones de Hasél y otros especímenes que no han cejado en reproducir la propaganda filoetarra.

Por aquellos años Hasél y otros ensalzaban sus figuras, pintaban a sus programas y artículos de «medios alternativos» contra el sistema, estos artistas escribían canciones para ellos y lo promocionaban, porque dichos intelectuales eran considerados «aliados tácticos de la causa». En realidad de contracultural los Iglesias, Monedero o Errejón no tenía más que el ser el clásico posmodernismo con barniz radical de universidad que deslumbra a adolescentes como Hasél, una corriente y postura que como sabemos de contracultural tiene poco. 

martes, 25 de diciembre de 2018

En realidad en un Estado democrático-burgués el orden represivo no se aplica solo a los verdaderos comunistas sino contra todo revolucionario o pretendido revolucionario


«En realidad, en un Estado democrático-burgués el orden represivo no se aplica solo a los verdaderos comunistas sino contra todo revolucionario o pretendido revolucionario. 

Se ha de hacer un esfuerzo para comprender que igual que existen autodenominados comunistas que no saben identificar a su enemigo, existen anticomunistas que tampoco saben identificar a sus verdaderos enemigos. Del mismo modo y dicho en términos más amplios: las clases explotadoras y todos sus miembros al estar educados en una filosofía idealista, aceptan que toda persona o grupo autodenominado anticapitalista lo es, y no entienden –o a veces les sale más rentable no molestarse en reflexionar en ello– el hecho de que para que un grupo o individuo sea comunista no basta con que se diga, sino que es algo que debe ser contrastado en la práctica. Pero ha de entenderse que muchos explotadores –demócratas burgueses o fascistas– prefieren barrer con escoba de hierro todo lo que se diga anticapitalista y así guardarse las espaldas, aunque muchos de los que se lleven por delante no sean peligrosos para su régimen e incluso de saberlos manejar les sean hasta de utilidad. He ahí porque los burgueses más inteligentes prefieren valerse de estos elementos e infiltrarse en sus grupos, manejándolos a su gusto para sus fines.

Añadir que se ha demostrado históricamente que el haber sufrido una represión directa, bien sea cierre de locales, retención ilegal, tortura, e incluso asesinato de militantes, no significa que las posiciones políticas del sujeto o grupo sean acertadas. A poco que se piense, el lector reconocerá que muchas de las pugnas entre los grupos burgueses han acabado con representantes de una de las partes en la cárcel o muertos, si se hace un esfuerzo ha de reconocerse que lo mismo puede suceder y sucede en las pugnas con los grupos pequeño burgueses radicalizados o capas de la intelectualidad progresistas cuando se oponen a la burguesía o dejan de ser válidos para sus intereses y la burguesía decide apartarlos, no hablemos ya de los grupos hegemonizados por lumpens, que suelen ser altamente inestables, y lo mismo son los matones de la burguesía, que acaban como cabeza de turco con sus huesos en la cárcel cuando algo sale mal». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

martes, 18 de diciembre de 2018

Lo que deben saber los revolucionarios sobre el tema de los presos de su organización


«La cuestión de los presos en un partido jamás puede ser el eje principal de la propaganda y menos para tratar de legitimar la organización entre los trabajadores. Menos aún presentar tal cuestión para intentar reivindicar el puesto de vanguardia como hizo en su momento el PCE (r) y como intentan hacer otras organizaciones con el tema recurrente de «¡Hemos sido reprimidos, ergo nuestra línea es correcta, y, por lo tanto, debes, como revolucionario, militar con nosotros!». Esto es ridículo. Aunque encarcelen, por una injusticia o no, a tus militantes, si ellos son de una organización que no tiene conexión con la gente de a pie, la cuestión antirrepresiva no interesará lo más mínimo, menos aún en la actualidad cuando se ha perdido esa solidaridad antirrepresiva de antaño. 

Seguro que entre los círculos antifascistas y antirrepresivos eres bienvenido –porque las primeras son plataformas sin mucho nivel ideológico ni criticismo, y las segundas, a priori, son organizaciones a las que acudir para tal fin–, pero la amplia mayoría de la clase obrera, sobre todo la idiotizada –o digamos «alienada» para ser correctos– no quiere ni oír hablar de esto. Es de necios creer que una clase obrera que durante los últimos años ha demostrado no estar interesada en movilizarse por sus propios derechos, va a moverse en cambio, como por arte de magia, por una organización que le resulta indiferente o le causa la peor repulsa. 

Una organización como el PCE (r) no puede esperar un amplio movimiento de respuesta y solidaridad cuando previamente no ha hecho nada relevante para que sus militantes luchen codo a codo con las masas en temas básicos para su porvenir, mucho más en casos extremos como el PCE (r) que ha rechazado participar en las organizaciones de masas como los sindicatos reformistas o ejercer una denuncia pública del sistema desde la tribuna parlamentaria, ambos dos requisitos básicos del bolchevismo, dejando a las masas a merced del enemigo de clase. 

Un partido marxista-leninista, que por tanto aspira a organizar la revolución, que es obra de las masas y no de un pequeño grupo conspiratorio, no basa su estrategia en tratar de sacar crédito político de sus mártires para ganarse a las masas, sino que se dedica a denunciar los hechos, seguir el trabajo y tomar estos hechos como consecuencias lógicas de la lucha, pero no se dedica como otras bandas semianarquistas a mirarse el ombligo con victimismo, esperando una respuesta masiva de la población que jamás sucederá, y mucho menos poner en tela de juicio a la clase obrera por su negativa a seguirles, que es el colmo del sectarismo ultraizquierdista. Incluso cuando tu causa es justa, en muchas ocasiones para pedir la solidaridad en contra de la represión y en favor de tus militantes, este llamamiento normalmente solo será efectivo si va acompañado de un trabajo previo de la organización entre las masas, si ellas sienten que el partido defiende sus intereses cotidianos y ulteriores, porque ahí sí sienten que están siendo reprimidos ellos aunque no les toque directamente, porque lo consideran ya «su» movimiento de clase, incluso aunque no militen en él. Obviamente cuando se suceden casos de tortura y asesinato, el círculo de apoyos se puede ampliar con relativa facilidad, la gente por compasión y empatía puede sumar sus apoyos a dicha organización, aunque sea como excepción, pero esto es un espejismo, no implica una influencia sobre las masas como creen algunos, ni que comulguen con la línea de tu organización. 

Si una organización logra movilizar a las masas y presionar a las instancias gubernamentales para mejorar las condiciones de sus presos o incluso llegar a liberarlos gracias al apoyo popular –esto último algo casi imposible para una organización sin influencia entre las masas–, estos serán actos que a la postre no servirán de nada si luego descuida participar de las luchas cotidianas y se dedica a hacer llamamientos para que todos los trabajadores se rindan a su fama como organización que ha sufrido una feroz represión. Si se comete este error se volverá a la casilla de salida, las simpatías obtenidas en un momento se desvanecerán en un abrir y cerrar de ojos, se volverán efímeras. 

No hablemos ya de casos surrealistas de bandas armadas que no han logrado nada reseñable de sus campañas antirrepresivas y todavía hoy no se explican la razón tal fenómeno. Es tan fácil como reflexionar en que plantear la revolución como el juego de los «héroes» y la «muchedumbre» nunca da buenos resultados en ningún campo, mucho menos cuando acometen acciones armadas en nombre de las masas y estas son tratadas de forma paternalista por los conspiradores, hasta el punto de creerse con derecho a atentar contra ellas por «ingratas», ya no solo no acompañan en su empresa aventurera sino que se oponen abiertamente a sus métodos.

Como se el revisionismo no solo ha distorsionado los pilares básicos de la doctrina en los principales temas, sino también en los secundarios o auxiliares». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

domingo, 15 de julio de 2018

Sobre el llamado ecologismo y ecosocialismo; Equipo de Bitácora, 2017


[Publicado originalmente en 2017. Reeditado en 2021]

«Los ecologistas pretenden defender la existencia del planeta y su fauna, deber que atañe ciertamente a la humanidad, pero que es imposible de resolver sin un cambio de modelo productivo. Muchas corrientes oficiales del ecologismo eluden la importancia del factor económico y lo derivan todo a teorías psicológicas que vendrían a explicar el carácter del ser humano, ignorando el factor del medio en que se desarrolla el mismo, y que, al fin, determina su forma de comportamiento. 

¿Es la tecnología y el progreso un sinónimo de deshumanización?

Para empezar, habría que ver qué consecuencias ha tenido el desarrollo de las fuerzas productivas respecto al medioambiente. Karl Marx demostró que el capitalismo creó y ahondó las diferencias entre campo y ciudad, entre trabajo físico e intelectual, y entre tanto, se certificó el agotamiento progresivo de los recursos:

«Es en la esfera de la agricultura donde la gran industria opera de la manera más revolucionaria, ya que liquida el baluarte de la vieja sociedad, el «campesino», sustituyéndolo por el asalariado. De esta suerte, las necesidades sociales de trastocamiento y las antítesis del campo se nivelan con las de la ciudad. Los métodos de explotación más rutinarios e irracionales se ven remplazados por la aplicación consciente y tecnológica de la ciencia. El modo de producción capitalista consuma el desgarramiento del lazo familiar originario entre la agricultura y la manufactura, el cual envolvía la figura infantilmente rudimentaria de ambas. Pero, al propio tiempo, crea los supuestos materiales de una síntesis nueva, superior, esto es, de la unión entre la agricultura y la industria sobre la base de sus figuras desarrolladas de manera antitética. Con la preponderancia incesantemente creciente de la población urbana, acumulada en grandes centros por la producción capitalista, ésta por una parte acumula la fuerza motriz histórica de la sociedad, y por otra perturba el metabolismo entre el hombre y la tierra, esto es, el retorno al suelo de aquellos elementos constitutivos del mismo que han sido consumidos por el hombre bajo la forma de alimentos y vestimenta, retorno que es condición natural eterna de la fertilidad permanente del suelo. Con ello destruye, al mismo tiempo, la salud física de los obreros urbanos y la vida intelectual de los trabajadores rurales. Pero a la vez, mediante la destrucción de las circunstancias de ese metabolismo, circunstancias surgidas de manera puramente natural, la producción capitalista obliga a reconstituirlo sistemáticamente como ley reguladora de la producción social y bajo una forma adecuada al desarrollo pleno del hombre. En la agricultura, como en la manufactura, la transformación capitalista del proceso de producción aparece a la vez como martirologio de los productores; el medio de trabajo, como medio de sojuzgamiento, de explotación y empobrecimiento del obrero, la combinación social de los procesos laborales, como opresión organizada de su vitalidad, libertad e independencia individuales. La dispersión de los obreros rurales en grandes extensiones quebranta, al mismo tiempo, su capacidad de resistencia, mientras que la concentración aumenta la de los obreros urbanos. Al igual que en la industria urbana, la fuerza productiva acrecentada y la mayor movilización del trabajo en la agricultura moderna, se obtienen devastando y extenuando la fuerza de trabajo misma. Y todo progreso de la agricultura capitalista no es sólo un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino a la vez en el arte de esquilmar el suelo; todo avance en el acrecentamiento de la fertilidad de éste durante un lapso dado, un avance en el agotamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad». (Karl Marx; El Capital, Tomo I, 1867)

jueves, 17 de mayo de 2018

El peligro de las modas y el arte revisionista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Juan Carlos Monedero y Pablo Hasél

«La juventud no debe seguir a los viejos y nuevos aventureros, ni a los oportunistas de buenas palabras, ni dejarse seducir por las modas decadentes, sino que debe formarse ideológicamente, templarse en la lucha y preparar la revolución.

Junto con el fenómeno del 15M y la irrupción del reformismo de Podemos, desde hace unos años con el crecimiento de lugares de Internet como Youtube, han proliferado diferentes adolescentes, y no tan adolescentes, que se hicieron famosos entre el público juvenil por sus consignas musicales aparentemente «comunistas», «revolucionarias», etc. Todo esto ha sido posible porque estos nuevos referentes han recogido con gusto la bandera de los viejos y nuevos partidos revisionistas. Algunos son más radicales que otros, se contraponen los unos a los otros, pero coinciden en gran infinidad de cosas y cumplen el mismo rol desorientador en lo ideológico y en lo organizativo, sobre todo proviniendo de esta capa de artistas, donde los niveles de pose y formalismos con la causa revolucionaria, llega a cotas insospechadas, creyendo la gran mayoría que ser un gran revolucionario es sinónimo de abundante simbología y repetir eslóganes, incluso que la revolución se prepara a base de repetir estas fórmulas estereotipadas en su música, en vez de trabajar por desbrozar los mitos que han aceptado. 

Entre todo este tinglado, querríamos destacar que tenemos varios casos de diferentes grupos musicales de ideologías entremezcladas, pero todas ellas pseudomarxistas:

a) Los Chikos del Maíz. Un grupo de rap que lo mismo declaran su simpatía en sus canciones a los GRAPO, RAF, ETA, que rinden pleitesía a Izquierda Unida, Podemos, Syriza, Cuba, Venezuela y a casi cualquier cosa. Lo gracioso es que mientras dicen ser comunistas difunden el clásico cliché del rap de un modo de vida gansteril, repleto de constantes referencias que indican un enorgullecimiento por tener mucho dinero y ser presuntamente personajes afamados, vestir ropa cara y consumir drogas cual empresario exitoso ávido de disfrutar su magnanimidad.

b) Los Monstruitos. Que musicalmente son un atentado sonoro, desde luego no destacan por la profesionalización y la técnica a la hora de tocar sus instrumentos, siendo más una mezcla de ruido y gritos primitivos que otra cosa. En sus letras lo mismo reivindican a Guevara, a Kim Il Sung, a Mao Zedong que a Enver Hoxha y usan abundantes letras con insultos y bromas antitrotskistas sin tener noción real de que es el trotskismo, lo que es una muestra de ese falso antitrotskismo tan común, en resumen son inherentes a defender un eclecticismo ciertamente atroz.

c) IRA. Un grupo de música de feministas pequeño burguesas, mezclan rap con reggaetón y música electrónica. Se declaran «feministas y antifascistas». A falta de calidad en sus letras buscan llamar la atención por su radicalidad, por sus groserías y lenguaje explícito, siendo una especie de variante del naturalismo. Portan una estética punk, choni, gansteril, skinhead, llenas de tatuajes y piercings a mansalva, peinados estrambóticos, tacones imposibles y todo tipo de parafernalia. En sus videos salen de botellón y fumando, en paños menores, besándose y haciendo «twerking» –restregándose entre sí–, con una stripper en una barra americana y en general todo un ambiente que presenta una imagen hipersexualizada y promiscua de la mujer, como curiosidad, cuando cantan intentan poner una voz ronca para aparentar dureza –o es consecuencia de las drogas, no sabemos–. Su único disco se llama «Arte y terrorismo», lo que indican que más que comunistas son una variante anarquista del chonismo. Desde luego su rap es una música de la que figuras como Ulrike Meinhof o Simone de Beauvoir estarían orgullosas, pero que produce risa y vergüenza a comunistas y cualquier persona progresista. En pocas palabras: una estética, una forma de hablar y de pensar lumperizado. ¡Y es normal, porque Pablo Hasél y Roberto Vaquero son tendencia entre el mundillo revisionista!

d) También nos encontramos con el caso de Pablo Hasél. El rapero catalán al que ya hemos nombrado durante el documento por sus innumerables quijotadas. Su marca de presentación es haberse convertido en el trovador oficial de la ridícula corte del desaparecido reino del PCE (r)/GRAPO. Pero también sus letras le hacen famoso por defender a otras marcas como el revisionismo cubano –«Un ejemplo para siempre»– o la RAF –«El nieto de Andreas Baader»– algo en lo que todos estos grupos coinciden sin discusión. Lo cierto es que no hay mucho que diferencie a Hasél de los anteriores grupos ideológicamente, salvo porque con Pablo Iglesias pasó de la amistad al odio. ¿De dónde nace esta mezcolanza extraña de apoyar desde el castrismo o al juche hasta las bandas terroristas como ETA o la RAF? Simplemente de un eclecticismo extremo, cultivado a la sombra de la falta de claridad ideológica que produce leer al PCE (r), que lejos de aclarar enturbia la mente respecto a lo que es y no es comunismo. Esto no ha dejado de tener una influencia directa entre el necio Hasél por ejemplo, y éste a su vez ha influenciado a otros raperos, adolescentes y no tan adolescentes, como Valtonyc o Siker [*].

***

¿Significa que el rap es un género musical para el lumpemproletariado como algunos han dicho en multitud de ocasiones? Ni mucho menos. El rap como tal musicalmente es lo suficientemente dinámico como para no pecar de formalismo, y en la letra de sus autores generalmente hay compromiso social e incluso político. Las evidentes tendencias hacia el uso meramente comercial del género, hacia la glorificación de las actitudes gansteriles, o el llenar sus letras de apología al revisionismo, son solo la consecuencia del mal enfoque que dan algunos elementos a un género musical que puede ser totalmente válido para el proletariado y su causa.

El rap, como cualquier otro género de música, ha sido hegemonizado y utilizado por el capitalismo –pues la cultura la controla el sistema económico-político existente–. Eso es cierto, pero eso no significa que sea un género de música inservible para el proletariado y las clases trabajadoras, ni que haya existido corrientes que se resistan a esa dominación: recordemos que en el capitalismo existe por un lado la cultura dominante y sus variantes, y por otro la contracultura popular de los intelectuales al servicio del pueblo o que al menos eso pretenden –aunque mucha de esa cultura no se pueda consolidar sin la toma del poder, y su desarrollo se quede a medio camino–.

martes, 15 de mayo de 2018

El negacionismo del cambio climático y la influencia del hombre en él; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Hemos presenciado como los teóricosa del Partido Comunista de España (reconstituido) fallan a la hora de distinguir o reconocer que es y que no es terrorismo, fascismo, oportunismo y demás conceptos. En el mismo sentido, en lo referente al «cambio climático» no nos decepcionan y saltan a la palestra ideólogos del resto de esta formación con las clásicas teorías negacionistas del cambio climático que no tienen nada que envidiar a las de los mayores ideólogos del denominado neoliberalismo moderno.

En su «medio no oficial» donde publican toda su bazofia expresan:

«Cambios climáticos ha habido toda la puta vida. A ver si lo que va a haber es lo contrario y nos están engañando: enfriamiento global. Algo que cierta agricultura agradece como el espárrago, al igual que el tomate precisa de calor en verano, al menos en las huertas naturales. Hace algunos años, no muchos, nevó en el desierto del Sahara argelino. ¿Increíble? No, por cierto. Pero sí noticiable, porque es más excepcional que habitual y, sin embargo, no se dijo apenas nada cuando, curiosamente, vendría -la noticia- de perlas a los defensores del terrorífico «cambio climático». También nevó en 2005 en Melilla. Y en los valles de Kenia y no solamente en las montañas nevadas del Kilimanjaro. ¿Diremos que es la mano del hombre la que daña y destroza la Naturaleza? Para mí tengo que es la rapiña del capitalismo, fundamentalmente, básicamente, quien lo hace que, encima, nos quiere acojonar con inventos como el «cambio climático» mientras la crisis galopa y corta el viento». (Movimiento Político de Resistencia; ¡Jodé, qué caló!, 4 de julio de 2015)

Este artículo ridículo ha sido escrito por Olarieta o al menos ha sido escrito por otro bajo sus mismas ideas. Véase las mismas tesis pseudocientíficas que Olarieta expone en su artículo: «El enfriamiento global» de 2009, para comprobar que el pensamiento y la forma de escribir es calcada. Sinceramente, sabíamos que Olarieta suele salir con estupideces pero no imaginábamos que esas estupideces fueran colosales.

Con este lenguaje de tasca nos pretenden vender que no existe el llamado «cambio climático» bajo varios sofismas:

a) El primer argumento que se utiliza es que ha habido «cambios climáticos ha habido toda la puta vida», con lo que parece ser que se ignora entre cambios climáticos producidos debido a causas internas o externas al planeta y el actual cambio climático que se produce debido por encima de todo a la actividad humana y a su abuso de los recursos de la naturaleza. Los cambios climáticos más conocidos son: el que sufrieron en la época de «Pangea» I y II; en la etapa de la desaparición de los dinosaurios –hace 65 millones de años–; en el óptimo climático medieval –que duró desde el siglo X hasta el siglo XIV–, o en la pequeña edad de hielo –que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX–, pero lo esencial es que ninguno de los cambios climáticos de estas épocas sucedió a causas exactamente iguales a las del cambio climático que hoy vivimos. En los dos primeros casos queda descartado toda analogía y responsabilidad del hombre por la inexistencia del homo sapiens, y en los otros dos casos pese a la existencia del hombre, la incipiente industria y otras actividades económicas no tenían unos niveles en que pudiesen influir en el medio ambiente hasta los puntos que hablamos. En cambio el actual cambio climático sí se debe a causas directamente relacionadas con las actividades humanas. Desde el año 1990 –y viene sucediendo desde los años 50– la temperatura media del clima terrestre no ha dejado de aumentar. Unos cambios tan repentinos y rápidos que nada tiene que ver en comparación con otros cambios históricos.

¿Por qué ocurre? Tras la revolución industrial se implementó un modelo que potenciaba aún más el derroche de recursos dentro de la lógica del crecimiento económico constante y máximo beneficio propio del capitalismo, esto abarcó la explotación intensiva de los seres vivos –flora y fauna– acompañada de un uso creciente y exponencial de «combustibles fósiles»; todo ello sostenido por la moral proporcionada por la reforma cristiano-protestante, recordemos que la moral capitalista se impulsa por el protestantismo cuyo primer paso fue quitar la carga de pecado que tenía el ejercicio de la «usura», basando su idea en que «el hombre es el centro de la creación, por tanto tiene a libre disposición los recursos, si tienes éxito en los negocios es porque has sido elegido por Dios, y que en caso de agotamiento dios proveerá soluciones acorde». Las nuevas tecnologías requerían de un gran aporte de energía: se cambió la leña por el carbón y el petróleo. Los combustibles fósiles se empezaron a gastar más rápido de lo que se generan –no son renovables–. Algunos de los impactos más importantes fueron los monocultivos con empleo de plaguicidas y fertilizantes, que aumentan la deforestación, la contaminación y la erosión, o el hacinamiento de la población en las grandes ciudades, que dificulta el aporte de recursos y el tratamiento de los residuos, y aumenta las enfermedades, de hecho los marxistas del siglo XIX ya analizaron en su época muchos de estos problemas y plantearon soluciones lejos de utopías como las actuales. Lejos de ser casualidad, bajo el capitalismo este panorama era y es totalmente normal, pues el capitalismo solo busca la rentabilidad a cualquier coste, inclusive obtener superganancias en detrimento del ecosistema natural, no se detiene ante nada, ni siquiera ante una posible perspectiva de un planeta inhabitable en próximas décadas o decenios.

martes, 24 de abril de 2018

Sobre el aumento de los juicios por enaltecimiento del terrorismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Últimamente ha salido a la palestra de la opinión pública española las condenas contra diversos músicos, tuiteros, humoristas, titiriteros, y demás artistas, con lo que ha vuelto a debatirse la cuestión de la libertad de expresión y temas similares.

¿Es por ejemplo «una muestra de fascismo» las condenas de la Audiencia Nacional a los raperos simpatizantes del PCE (r) como tanto dicen ellos? 

Analicemos las condenas, sus razones, y el carácter ideológico de los elementos condenados.

«Curiosamente» desde el final de ETA se ha quintuplicado los datos de juicios por enaltecimiento del terrorismo:

«Los datos hablan por sí solos. En el año 2015 la Audiencia Nacional emitió hasta 25 sentencias por delitos de enaltecimiento del terrorismo. Nada más y nada menos que cinco veces más de las que produjo el mismo tribunal durante el año 2011, cuando la organización terrorista ETA dejó las armas. De las 25 sentencias señaladas, seis terminaron en absolución y 19 en una condena para los acusados siendo la pena más repetida la de un año de prisión y siete de inhabilitación. En 2011, sin embargo, sólo uno de los cinco juicios terminó en condena, según los datos a los que ha tenido acceso Público». (El Diario; Los juicios por enaltecimiento del terrorismo se quintuplican desde el final de ETA con el PP en el Gobierno, 11 de febrero de 2016)

Esto no es muy sorpresivo, sin la cuestión etarra, el Estado ya no tiene un as en la manga para distraer a las masas en un tema que era fetiche para la contertulia de los programas políticos, para las polémicas parlamentarias o para los discursos preelectorales, por tanto se intenta avivar artificialmente el tema aunque ya no sea con los miembros de la organización, sino con sus simpatizantes, intentando extender la cuestión etarra de forma artificial para sus intereses.

Entre todos estos juicios hemos visto efectivamente casos de enaltecimiento del terrorismo claros mezclados con sorna, como el del músico César Strawberry:

«La Audiencia Nacional absolvió este martes al líder de Def con Dos, Cesar Montaña Lehman –cuyo nombre artístico es César Strawberry–, para quien la fiscalía pedía un año y ocho meses de cárcel por una serie de tuits. (...) Entre otros mensajes publicados entre noviembre de 2013 y julio de 2014, Strawberry escribió: «El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre, política del PP, me hace añorar hasta los Grapo» o «Street Fighter, edición post-ETA: Ortega Lara versus Eduardo Madina». El cantante retuiteo, «haciéndolo suyo», según el tribunal, este otro comentario: «¿Se puede llevar una camiseta con un estampado de Miguel Ángel Blanco? Lo pregunto desde el respeto y el verano». (El País; Absuelto el líder de Def Con Dos de enaltecimiento del terrorismo, 20 de julio de 2016)

El caso de «Fausto»:

«Un joven acusado de enaltecimiento del terrorismo se ha conformado este martes en la Audiencia Nacional con la pena de un año de cárcel por publicar en Twitter mensajes en los que justificaba a ETA, humillaba a sus víctimas, e incitaba a acciones violentas. (...) «¿Alguien puede pegarle algún tiro en la nuca a la Infanta?, porfis», «Escrache a las víctimas de ETA» y «Ojalá a Irene Villa la hubieran matado» son algunos de los comentarios que el acusado publicó entre 2013 y 2014 en su perfil de Twitter, Ibai_93, que abrió en 2011. Otros mensajes hirientes hacia las víctimas del terrorismo son: «Los twiterroristas se ríen porque quedarán libres y Ordóñez no», «Me sé de unos cuantos peperos a los que no van a poner en libertad porque están bien muertos» y «Gora ETA militarra». (El País; Un año de cárcel por pedir un tiro en la nuca a la Infanta y justificar a ETA, 12 de enero de 2016)

El caso de Germán:

«También en este 2017 se ha condenado a Germán –nombre otorgado por el Poder Judicial– a un año de cárcel y siete de inhabilitación por mensajes como «#inventatupropiorefrán No por mucho madrugar Gora Eta militar» o «a estos maderos les desearía yo algo en la nunca, y no son collejas». (El Público; La Audiencia ha condenado al menos a 30 personas por enaltecimiento de ETA y Grapo en redes sociales desde 2016, 31 de marzo de 2017)

sábado, 17 de marzo de 2018

La creencia de que las leyes antiterroristas corresponden a países fascistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«La aplicación de leyes antiterroristas que bajo lagunas legales se hacen extensibles a organizaciones y militantes no terroristas de todo tipo no es un rasgo que demuestre que haya fascismo, es un mecanismo que todas las democracias burguesas o fascismos han aplicado desde sus orígenes bajo distintas denominaciones como puede ser leyes contra el bandidaje, contra el robo, contra los pobres, contra las asociaciones ilícitas, contra la sedición, contra la rebelión, y en todos estos casos se guardaban términos ambiguos con lo que poder extender esa legalidad a los trabajadores que molestaban por una u otra razón.

El propio Olarieta nos insinúa bajo sus tesis afines al PCE (r), que vivimos en una Europa llena de países fascistas (sic):

«Sorprende, por ejemplo, comprobar que el artículo 2 del Convenio Europeo para la Represión del Terrorismo de 1977 sea una reproducción del artículo 4 del Tratado de 1942 entre la Alemana nazi y la Italia fascista (88). Su proceso de elaboración es la viva imagen de la negación de la democracia, se redactó clandestinamente, sin que la Asamblea del Consejo de Europa pudiera conocer el texto, ni siquiera en trámite de urgencia (89). En España, toda esa creación legislativa se asocia fácilmente al régimen franquista». (Juan Manuel Olarieta; Transición y represión política, Revista de Estudios Políticos, 1990)

Y cita las consecuencias que según él han tenido:

martes, 20 de febrero de 2018

La errónea creencia de que en la etapa monopolista la forma de dominación política es el fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Algunos partidos con un mínimo de autocrítica empezaron a reconocer que no calcularon bien sus antiguas prediciones de que en España «el fascismo no se podía transitar ya obra a un régimen democrático-burgués», observando que eso no solo no se había cumplido en España, sino que había otros lugares del mundo donde había sucedido ese tránsito:

«El partido no pudo prever en todos sus aspectos la evolución del estado de ánimos de las masas tras cuarenta años de dictadura, ni la profundidad de la maniobra continuista monárquica, promovida y plenamente respaldada por la oligarquía y por los partidos revisionistas y socialistas, así como también por los Estados reaccionarios del mundo. (…) En este sentido cabe destacar la transcendencia que el imperialismo yanqui y la socialdemocracia de la RFA dieron a la maniobra internacionalmente y que le siguen dando como modelo de «salida sin traumas de una dictadura», evitando el peligro de una revolución popular y reforzando así, con formas pseudodemocratizantes el Estado capitalista. Para ilustrar esta trascendencia, ahí tenemos, salvando las distancias, las «salidas» que el imperialismo y la socialdemocracia han dado al caso de Argentina o Brasil». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del ºIV Congreso, 1984)

El PCE (r) en cambio declaraba todavía en los 80 a España como un país intactamente fascista, ignorando lo sucedido en casi una década porque:

miércoles, 14 de febrero de 2018

La burguesía y el fenómeno del terrorismo para sacar provecho político; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El terrorismo es una lacra más que nace del propio capitalismo. Nace de los problemas no resueltos en la sociedad capitalista como el desempleo y la precariedad, de la influencia que la superestructura burguesa proyecta en la clase obrera hasta degenerar a algunos de sus miembros y convertirlos en lumpemproletariado, de la herencia en las concepciones equivocadas sobre la revolución a falta de un factor subjetivo marxista-leninista que barra con estas desviaciones, de la inestabilidad y desesperación pequeño burguesa, de la creación e incitación de los servicios secretos de los gobiernos, de la desesperación de la burguesía para mantener su poder o para volver a acceder a él.